El Panteón de Agripa o Panteón de Roma. (Final recuperación 1)

Experiencias, circunstancias, Intuición.

Durante más de 500 años, Roma fue la más poderosa y avanzada civilización que el mundo había conocido jamás, gobernada por visionarios y por tiranos, cuyos logros abarcaban de lo genial a lo deplorable. Una característica común a todos los emperadores romanos, la ambición y la sed de poder, promovió una maestría sin precedentes en el campo de la ingeniería y en la organización del trabajo. Los logros arquitectónicos y de ingeniaría de la antigua Roma Imperial son logros sobre los que se basó un Imperio, que a menudo motivó acciones bélicas —Trajano utilizó sus conquistas para financiar sus esfuerzos arquitectónicos— y que han perdurado a lo largo de los siglos.

Todavía en nuestros días se conservan algunos ejemplos antiguos de los edificios construidos por los arquitectos romanos, unos artistas que se centraron en la creación de grandes locales cerrados y en la importancia del espacio interior. Las obras que mejor reflejan su estilo propio se distinguen entre los monumentos públicos (basílicas, termas, teatros, anfiteatros, circos, arcos de triunfo, columnas, templos) y las diversas viviendas en las que residían los ciudadanos. Además, la ingeniería se desarrolló entonces con un gran éxito gracias a un elemento fundamental, el arco. De esta forma se levantaron construcciones fundamentales como acueductos, pantanos, puentes o calzadas.

El Pantéon Romano

El Panteón de Agripa es un templo religioso romano que se empleaba para la adoración politeísta. Construido por Marco Vipsanio Agripa, en tiempos del emperador Cesar Augusto, siglo I antes de Cristo.

En el año 123, el emperador de Roma Adriano, reconstruye el edificio sobre las bases del anterior. El arquitecto Apolodoro de Damasco es quién se encarga de la obra y conserva el frontón con la inscripción donde aun se registra la autoría de Agripa.

La influencia griega en la arquitectura romana es considerable, el prototipo de edificio helénico es trasmitido a los grandes maestros del mundo antiguo, lo que se hace patente al observar esta obra.

Necesidades, propósitos y expectativas.

El desarrollo del urbanismo en Roma fue un proceso ininterrumpido. Todos los emperadores de Roma, en especial del siglo I se preocupaban mucho por urbanizar la ciudad, y con mayor ímpetu Claudio y Augusto. La llamada Pax Augusta traída por el triunfo de Augusto en el plano económico llevó a la posibilidad de un desarrollo mayor en la reconstrucción del imperio.

El trigo y la uva que cultivaban las pequeñas aglomeraciones humanas que se extendían a lo largo del valle del Po se enviaban a Roma para su consumo. Pero en el año 26 A.C. una gigantesca riada destruyó no sólo todos los poblados que se alineaban a lo largo de las orillas del Po, sino también un puente que era imprescindible para las comunicaciones entre el Norte y el resto de Italia.

Cuando el Emperador Augusto recibió la noticia, mandó que e trasladaran inmediatamente a las zonas siniestras 45 ingenieros militares, entre urbanistas, arquitectos e ingenieros de caminos, a fin de que procedieran a la construcción inmediata de un nuevo puente, de una nueva carretera y de una nueva ciudad que sustituyera a todos los poblados que habían sido destruidos.

Lo primero que hicieron los proyectistas fue elegir el punto sobre el que debía edificarse la ciudad; para ello buscaron una zona llana con una ligera inclinación a fin de que quedara asegurado un correcto drenaje de las aguas. La zona, además, se encontraba situada s suficiente altura respecto al nivel del río para evitar posibles inundaciones.

Los urbanistas decidían el espacio necesario para las casas, las tiendas, las plazas y los templos, estudiaban el volumen de agua que se iba a necesitar, el número y la anchura de las calles, de las aceras y de las alcantarillas: mediante este sistema de planificación intentaban satisfacer las necesidades de todos los habitantes, fueran ricos o pobres.

Los ingenieros trabajaron durante todo el invierno sacando relieves, dibujando y calculando, hasta que en la primavera del año 25 a.C. el plano general estaba ya acabado. Toda la superficie había sido calculada para albergar un máximo de 50000 personas.

Inmediatamente después de su llegada, los soldados, auxiliados por los esclavos que les acompañaban, se aprestaron a alzar un campo militar, el castrum, que reproducía a escala reducida la planta de la ciudad y que se construía con arreglo a un método idéntico.

Este trazado urbano tenía tres fuentes: o era desarrollo de poblados indígenas, como nuestra Numancia, que luego fueron ampliados o magnificados; o eran ciudades helenísticas romanizadas que habían continuado la tradición hippodámica; o podían ser en último caso, ciudades de nueva implantación, como las que provenían de antiguos campamentos militares como León y Timgad.

Sea como fuere, estas tres fuentes pueden estar relacionadas, y la fórmula ortogonal se remonta a un pasado mucho más antiguo: la encontramos en el Medio Imperio egipcio (hacia el 2000 antes de nuestra era). Las necrópolis del Antiguo Imperio que rodean las grandes pirámides (hacia el 2600 a. C.) indican ya que la ciudad de los vivos también se podía organizar según un trazado perpendicular.

Con su organización perpendicular, este trazado es a la vez heredero del urbanismo «hipodamiano» -del griego Hippodamos de Mileto que, en el siglo V antes de nuestra era, reconstruyó su ciudad, trazó el plan del Pireo, y pasa por ser el creador de la ciudad lineal-, y de la ciudad Etrusca. Estas dos influencias se conjugan posiblemente en la disposición adoptada por los campamentos

Para la creación de un nuevo trazado urbano en la ciudad de Roma, El fundador trazaba un “surco primordial” o templum, que le permitía conocer la voluntad de los dioses: se trataba de la inauguración. El surco era trazado con un arado tirado por una vaca y un toro blanco; donde cortaban el cielo y la tierra en líneas perpendiculares; pero es evidente que sólo se trataba de un ideal, realizable en la medida en que el terreno se prestaba a ello y cuando se creaba una ciudad de nueva planta. Tenía cuidado de levantar la reja en el emplazamiento que estaba previsto para las puertas.

La franja de terreno que se encontraba al lado del surco era el pomoerium, recinto sagrado y ficticio.

El segundo acto era la orientatio: el fundador, siempre asistido por un augur (un intérprete de la voluntad de los dioses) y por un agrimensor (era el encargado de dividir y repartir las tierras), determinaba el decumanus maximus y el lugar en donde sería cortado perpendicularmente por el cardo maximus: este cruce era el centro de la ciudad donde se situará el foro.

Los agrimensores cuadriculaban la ciudad trazando decumani y cardines secundarios, paralelos al decumanus maximus (que iba de Este a Oeste, “vía sagrada”) y al cardo maximus (de Norte a Sur, constituido por el Argileto y la calle de los etruscos), dividiendo así la ciudad en islotes y preveían las calles principales.

Después se hacía la limitatio (línea de fortificaciones que bordeaban la frontera exterior de una provincia). Luego, lo que hicieron fue excavar una trinchera de protección de forma rectangular y levantar en torno a ella por la parte interior una empalizada. Se proyectó una elevada muralla que debía rodear toda la cuidad, con cuatro puertas fortificadas con torreones que se abrían en cada uno de los extremos de las dos calles principales de la ciudad. A lo largo del interior de las murallas se dejaban una franja de terreno de 9 metros de anchura, que constituía el confín sagrado de la ciudad y que se encontraba bajo la protección de los dioses.

Finalmente el último momento era el de la consecratio, acto religioso que consistía en sacrificios y oraciones. Toda la superficie quedó dividida por las calles dispuestas paralela y equidistantemente unas de otras, formado por manzanas de 70 metros de lado cada una. Cuando el terreno era accidentado, preexistía un pueblo y había crecido irregularmente o estaba situado sobre las pendientes de una colina, los romanos se contentaban con adaptar más o menos bien sus técnicas a las condiciones locales.

Una vez realizado todo lo anterior, se fijaban los emplazamientos donde se elevarían los diferentes monumentos necesarios para la vida de la ciudad: se escogía una altura sobre la cual se construiría el templo de tres capillas consagrado a Júpiter, Juno y Minerva; si no existía una altura se construía una elevación. Los emplazamientos de los monumentos se determinaban tomando como referencia el foro (plaza en donde se celebraban reuniones políticas y juicios además de ser el punto en que cardo y decumanus se cruzan).

Se ordenó que ninguna edificación privada tuviera una altura superior a dos veces la anchura de la calle, a fin de que ni las casas ni la propia calle se vieran privadas de la luz del sol. Los propietarios de los edificios que se alineaban a lo largo de las calles principales estaban además obligados a construir una marquesina sobre la acera que protegiera del sol y la lluvia a los viandantes.

No obstante, aún cuando ya habían sido fijadas anteriormente las normas a la que debía atenerse la construcción privada, se dejó bastante libertad a los habitantes a la hora de elegir la forma y la distribución de sus casas según las posibilidades económicas de cada uno.

Gracias a estos sistemas racionales de urbanización, que dejan su huella en la geografía, Roma “humaniza” el entorno y afirma su obra, que pretende inspirar seguridad y favorecer el desarrollo humano. La ciudad de crecimiento anárquico pasó por ser una maldición a los ojos de los censores republicanos. A partir de ahora, la ciudad, gracias a su esmerada urbanización, será considerada como una panacea, capaz de aportar bienestar y riqueza a los ciudadanos romanos.

En el año 27 a.C. el primer Panteón fue construido por Marco Vipsanio Agrippa, general del emperador César Augusto en el siglo I antes de Cristo, fue destruido por un incendio en el año 80.

Aproximadamente, a finales del año 118 Adriano mandó construir, sobre los cimientos del templo arrasado por el fuego, y en nombre de Agrippa, un nuevo templo de cuyo proyecto se encargó el gran arquitecto Apolodoro de Damasco. Se levantó un templo circular dedicado a todos los dioses de Roma, la palabra “panteón” derivada del griego, significa “todos los dioses. En esta construcción los romanos llegaron a una perfección técnica nunca alcanzada hasta ese momento, al resolver por un lado problemas de peso y empuje y por el otro de estructura.

En el año 608 el emperador de Oriente Foca hizo donación del templo al papa Bonifacio IV, que lo transformó en una iglesia católica dedicada a la Virgen María, es el primer caso de transformación de un templo pagano en templo católico.

Miguel Ángel escribió de él: “Diseño angélico y no humano”

Stendhal también dejó escrito: “El más bello recuerdo de la antigüedad romana es sin dudas el Panteón. Este templo ha sufrido tan poco, que aparenta estar igual que en la época de los romanos.”

Este templo romano guarda los restos del pintor renacentista Rafael (1483-1520) y del rey italiano Vícttor Manuel II (1820-1878)

Textos, información, vida.

En el Panteón que fue construido bajo el mandato de Adriano, se cambió la orientación con respecto al Panteón precedente, ya que se decidió poner la fachada principal hacia el norte. El edificio quedó compuesto por una columnata a modo de pronaos, una amplia celda redonda y una estructura prismática intermedia.

Pronaos y cuerpo intermedio

El gran pronaos y la estructura de unión con la cella ocuparon completamente el espacio del templo anterior, mientras que la rotonda se alzó sobre el espacio de la Plaza Augustea que separaba el original Panteón del Templo de Neptuno. El cuerpo intermedio conecta el pronaos con la cella y se forma con dos grandes machones que flanquean el paso de acceso a la rotonda que es la prolongación de la nave central del pronaos. Entre los machones y la cella se ubican dos escaleras de acceso a la parte superior de la cúpula.

Sala redonda

Planta

La inserción de una amplia sala redonda adosada al pórtico de un templo clásico es una innovación en la arquitectura romana. El modelo de espacio circular cubierto por una bóveda ya había sido usado en las grandes salas termales, pero era una novedad para un templo.

El espacio interno de la rotonda está construido por un cilindro cubierto por una semiesfera. El cilindro tiene una altura igual al radio, por lo que se puede inscribir una esfera completa en el espacio interior. El diámetro de la cúpula es de 43,20 metros, esto la convierte en la más grande de la historia, la de San Pedro en el Vaticano es un poco más pequeña.

Elementos arquitectónicos y artísticos

Pórtico o pronaos octástilo

El pórtico rectangular de la entrada, en el lado norte, es de estilo clásico y oculta la planta circular que continua, no permitiendo apreciar desde el exterior la magnitud del templo. En este pórtico aparecen frontalmente las primeras 8 columnas de grandes dimensiones, 12 metros de altura, que le dan las características de un pronaos octástilo, conjuntamente con las otras 8 columnas repartidas lateralmente de a cuatro. Tiene unas dimensiones de 34,20×15,62 metros y se accede subiendo cinco escalones hasta una altura de 1,32 sobre el nivel de la plaza.

Sobre las ocho columnas frontales descansa el friso triangular en cuya base se encuentra el nombre de Agrippa en letras de bronce. Una segunda inscripción en el arquitrabe hace alusión a la restauración realizada en época de Septimio Severo.

Cúpula

La bóveda interior es esférica y está decorada con casetones que van disminuyendo su tamaño a medida que se acercan el centro de la misma. En la cúspide de la cúpula se abre un óculo central de 9 metros de diámetro que ilumina el recinto conjuntamente con unos pequeños vanos abiertos en el anillo que sirve como base a la misma.

A través del óculo entra la luz del sol y a medida que avanza el día va cambiando su posición e iluminando alternativamente cada uno de los altares de los diferentes dioses. Tanto la decoración interna como la externa fue rica en mármoles de colores y las estrías exteriores de la cúpula fueron revestidas con bronce.

Bóvedas para cada uno de los dioses

El tambor superior de estas capillas, creadas para albergar a los diferentes dioses está sostenido por dos columnas corintias y sus huecos se alternan con pequeñas hornacinas delimitadas con pilastras, capiteles corintios y sobre ellas arquitrabes, frisos y cornisas que forman parte del tambor que se sobreeleva, alternado grandes hornacinas con casetones y fusionándose finalmente con la cúpula en un juego de cornisas. Se colocaron las estatuas de los dioses más importantes romanos como Marte y Venus entre otros.

Columnas corintias

Tanto las columnas exteriores como las interiores son de orden corintio, considerado una evolución del orden jónico y caracterizado por poseer mayor altura a través de un tambor más. Sus capiteles están adornados con hojas de acanto y volutas en los ángulos.

Estructura y construcción

La arquitectura del Panteón es compleja en sus proporciones e innovadora en su diseño. Su estructura principal es de planta circular, coronada por una cúpula de 43,2 metros de diámetro y antecedida por un pórtico de planta rectangular. Presenta siete nichos o bóvedas circulares (ábsides), dedicadas a diferentes deidades. En la construcción del templo se combinan los sistemas abovedados y adintelados, aunque entre sus arcos de medio punto y bóvedas también se levantaron líneas rectas, sobre todo en el pórtico principal.

Pórtico

Sobre las columnas del pórtico se alza el entablamento y sobre éste se fijó el frontón, que cuenta con un tímpano liso característico de la arquitectura romana, que lo divide en tres partes, una central abovedada más grande y dos laterales adinteladas de igual tamaño y terminadas en sendos ábsides. El pórtico está cubierto por un techo a dos aguas.

Los arcos del pronoas son de medio punto y la bóveda de cañón, las columnas pertenecen al orden corintio.

Nave principal

Planta

Las medidas de la planta circular son tales que si la cúpula siguiera su línea circular hasta completar una esfera, esta calzaría exactamente dentro del templo y tendríamos representado el globo celeste reposando en el suelo, por lo tanto la altura del espacio interior de la cúpula también es de 43,20 metros. Al entrar en la nave se tiene la sensación de estar en un espacio esférico, como si se entrara dentro de una bola.

En el interior del Panteón se han mantenido las líneas de la arquitectura griega, combinada con elementos característicos de las construcciones romanas, como son las bóvedas. Externamente, el edificio, es una pared lisa y redonda, un enorme cilindro coronado por la cúpula.

Cúpula

La cúpula se apoya de manera estática sobre el cilindro que posee un radio de 21,60m, la misma dimensión que el cilindro y su altura. El espesor del muro cilíndrico es de seis metros y está sostenido por un anillo de cimentación de 7,30 metros de espesor. Este muro encierra un festoneado de bóvedas y arcos de ladrillo que trasladan el peso del hormigón a los puntos de mayor resistencia. Una vez terminado debió de ser reforzado por el este y el sur con edificios anejos.

La cúpula utiliza un sistema dividido en paralelos y meridianos, como muestra la forma de los casetones, donde mediante anillos concéntricos se produce un sistema constructivo autoportante, ya que al realizar todo un anillo poniendo la última “clave”, se puede desmontar el andamiaje y proceder a hacer el siguiente anillo.

Para aligerar su peso y asegurar su sujeción se hizo recaer todo el peso sobre 6 gruesos pilares que se ocultan dentro del muro cilíndrico y que recogen el peso de tal forma que entre ellos se abren los espacios que servirían como capillas. Se utilizaron materiales muy ligeros para su ejecución, las tres líneas de imposta, visibles por el exterior del cilindro, delimitan los tres sectores superpuestos que constituyen el verdadero muro, en ellos los materiales de relleno se van aligerando de abajo hacia arriba.

Las relaciones geométricas del edificio son parte de la simbología griega que expresa el origen del mundo. El Panteón representa calidad de diseño y construcción y hoy en día su estructura principal está intacta.

La influencia griega en la arquitectura romana es considerable, el prototipo de edificio helénico es trasmitido a los grandes maestros del mundo antiguo, lo que se hace patente al observar esta obra.

Nichos

 La distribución de las cargas permite que en el interior del cilindro puedan abrirse ocho nichos, uno ocupado por la puerta principal y los otros siete en alternancia de rectángulos y semicírculos.

Los rectángulos en los extremos de los ejes y los semicírculos en las diagonales. Dos columnas, de Pavonazzetto en los nichos semicirculares y de Giallo Antico en los rectangulares, cierran los respectivos vanos.

Materiales

Las 16 columnas monolíticas del pórtico fueron realizadas con granito egipcio, Pórfido, y mármol blanco en las bases.

Los materiales principales utilizados en la construcción del templo fueron la piedra de sillería, el ladrillo, y el mármol, éste último serviría para crear una rica decoración y para cubrir las zonas más nobles, como el mármol Pavonazzetto o el Giallo Antico utilizado en los nichos de los diferentes dioses.

La construcción de la Cúpula se realizó con hormigón que fue aligerado utilizando piedra pómez como árido y el grueso anillo murario es de opera latericia (hormigón con ladrillo)

Criterios, ideas, investigación, plan de acción.

Son muy pocos los historiadores que hoy reconocen como autor del edificio a Marco Agripa, sin embargo la inscripción en el frontón del Panteón acreditándolo como autor sigue siendo la mejor prueba de ello.

La biografía de Augusto escrita por Suetonio, nos permite pensar que la inscripción ya se encontraba en el edificio a comienzos de la Era:

“Evidentísimos presagios anunciaron también su muerte, de la que hablaré en seguida, y su apoteosis. Cuando cerraba el lustro en el campo de Marte, ante innumerable multitud, un águila voló muchas veces en derredor suyo, y dirigiéndose en seguida al frontispicio de un templo inmediato, donde estaba grabado el nombre de Agripa, paróse sobre la primera letra.”

Suetonio. Vida de Augusto

Era el Panteón el único templo existente en el Campo de Marte en el siglo I, y en él figuraba el nombre de Agripa.

La verdad es que hasta finales del siglo XIX no existieron dudas sobre la autoría del Panteón por Agripa.

¿Fue Marco Agripa el arquitecto autor del Panteón que hoy se levanta en la ciudad de Roma?

De todos los edificios que Agrippa proyectó y edificó, el más importante, por su significado simbólico y sagrado fue el Panteón. Al igual que su maestro, Anaximandro, que escribió un tratado sobre la esfera celeste, Agrippa realizó este edificio como analogía a la esfera celestial. El edificio, de proporciones cósmicas, reproduce, en sus dimensiones, la esfera celeste en la que los siete astros o divinidades principales del panteón romano presencian las actuaciones de los hombres.

El edificio conjuntamente con las termas, la basílica de Neptuno, el estanque y el acueducto compusieron el conjunto de los edificios que Agripa erigió en el campo de Marte y según la inscripción existente en el frontón del pronaos el templo fue terminado en el año 27 a.C.

Las proporciones y la estructura del Panteón son representativos de la concepción religiosa de los romanos: la morada de los dioses, en la que Augusto pretende centralizar la gran variedad de cultos de la religión romana y que se presenta con una arquitectura de síntesis del cielo y de la tierra. “Como arriba es abajo; como abajo es arriba”. Por eso el edificio tiene una planta circular cerrada por una cúpula. Tanto la altura del espacio interior de la cúpula como el diámetro de la pared circular de la planta son de 43,20 m. Si nos imaginamos completa la esfera que se inscribe en la gran sala circular y que determina la cúpula, tendríamos representado el globo celeste reposando en el suelo. La cúpula se apoya de manera estática sobre el cilindro que posee un radio de 21,60 m, la misma dimensión que el cilindro y su altura.

Tras una rehabilitación del edifico por un incendio, el emperador Adriano mandó escribir (de nuevo) en el frontón del pórtico de la fachada principal, la siguiente inscripción:

M.AGRIPPA L:F: COS TERTIVM FECIT

(“Marcus Agrippa, hijo de la luz, lo construyó durante su tercer consulado”).

Escribe Dio Cassius en Historia de Roma, Libro LIII:

Después de estos logros en las guerras, Augusto cerró el recinto de Jano, que se había abierto a causa de estas. Mientras tanto Agrippa engalanaba la ciudad, a sus propias expensas. En primer lugar, en honor de las victorias navales completó el edificio llamado la Basílica de Neptuno, donde añadió dando brillo, la pintura que representaban a los argonautas… También completó el edificio llamado el Panteón. Tiene este nombre, tal vez debido a que recibió, entre las imágenes del decorado, varias estatuas de dioses, entre ellos Marte y Venus, pero mi propia opinión de este nombre es que, debido a su techo abovedado, que se asemeja a los cielos.

Es este texto de Dio Cassius (155–229 d.C.), muy significativo al describir el Panteón de Agripa y su cúpula en el siglo III y no mencionar a ningún otro posible arquitecto.

El edificio contaba con siete ábsides donde se emplazaban los siete dioses principales del panteón romano, teniendo lugar destacado Marte y Venus, como protectores de la “Gens Iulia”, las deidades ancestrales de la familia del emperador. Dicen las fuentes antiguas que de las orejas de la estatua de Venus colgaban unos pendientes realizados con perlas del tesoro de Cleopatra. En el pronaos del templo se erigieron estatuas de Augusto y Agripa como promotores del edificio, y la decoración del edificio fue realizada por Diógenes de Atenas. Plinio “el viejo” describe en su “Historia Natural” en el siglo I d.C. que fue Diógenes de Atenas, el autor de las cariátides y de otras esculturas del frontón del Panteon de Agripa, que no eran bien conocidas por encontrarse en una elevada posición. ” Agrippae Pantheum decoravit Diogenes Atheniensis; in columnis templi eius Caryatides probantur inter pauca operum, sicut in fastigio posita signa, sed propter altitudinem loci minus celebrata.” Plinio, NH XXXVI 38

El proyecto de Agripa construía la esfera celeste que Anaximandro ideo cinco siglos antes. Su geometría interna es la de una esfera que en su parte superior posee un oculus, o abertura circular, con un diámetro de 27 pies (8.20 m.), y como fuente única de luz para todo el espacio interior.

SECCION DEL EDIFICIO

La arquitectura del Panteón posee un simbolismo cósmico muy específico, esta geometría básica se referencia siempre a la imagen y semejanza del universo y el movimiento celeste.

Su nave, con cimientos de planta cuadrada y pavimento en damero, se transforma en un octógono inscrito en una circunferencia. “En la geometría plana, el círculo es símbolo del cielo y el cuadrado de la tierra, y el octógono intermedia entre uno y otro, y a través de él se logra la cuadratura del círculo, la unión indisoluble del espíritu y la materia”

Con la puerta de entrada existen además siete ábsides consagrados a las siete divinidades astrales (los cinco planetas de la antigüedad, el sol y la luna).

La cúpula, con sus exactas proporciones, representa la bóveda celeste. Y los cinco niveles del artesonado de la cubierta representan las cinco esferas concéntricas del sistema planetario antiguo.

Por último el “oculus” central, que domina el espacio interior y es la única fuente de luz de todo el edificio, representa admirablemente el sol durante el día y la luna durante la noche. La luz de ambos, la de la luna como reflejo solar, domina todo el espacio y lo recorre de manera cíclica. No olvidemos que el edificio se encuentra orientado a norte, permitiendo a través de un monumental gnomon (término que en griego significa “el que sabe”) observar la mecánica del cosmos.

Durante el solsticio de verano, a la hora del medio día, la proyección del disco solar se presentaba con una deslumbrante presencia en la entrada del templo (que permanecía en sombra) y proviniendo desde el interior del edificio. Esta sorprendente presencia en el centro del pronaos se materializaba entre las imágenes de Augusto y Agripa, y presentaba al exterior una interesada escenografía de recuerdos antiguos.

El disco solar acompañaba en sus representaciones a los faraones en Egipto, y también a los dirigentes del imperio en su gobierno.

PLANTA DEL EDIFICIO

La intención de Agripa, como arquitecto, fue la de construir un edificio que permitiera comprender, a quien lo visitase, las tres partes de las que constaba la Arquitectura antigua, y que él mismo detalla en el capítulo III del Libro I de su tratado: “Partes ipsius architecturae sunt tres, aedificatio, gnomonice, machinatio” Tres son las partes de la arquitectura: la Edificación, la Gnomónica y la Mecánica.

Este santuario (edificación), dedicado a los siete dioses celestes, debía de reproducir a su semejanza el globo cósmico (gnomónica), y revelar al observador a través de un gran agujero en el centro de la cúpula, como este se convierte alternativamente como fuente de luz y de oscuridad en la tierra. (Mecánica).

Es la gnomónica la ciencia que permite a la Arquitectura ser un hecho cosmológico, una aplicación de los principios metafísicos en el ámbito de lo sensible y una sublimación de la materia.

El cosmos es en la astronomía neoplatónica una esfera en cuyo centro se encuentra la tierra. Este cosmos, como arquetipo astral, simboliza una matriz universal regida por principios eternos e inmutables; quien la comprenda asimila sus virtudes. El Panteón atiende en la disposición de sus elementos y con su simbología arquitectónica, a los postulados que la ciencia de la gnomónica establece, y que Vitruvio detalla en el Libro IX de su tratado. Solo conociendo los postulados que establece la gnomónica se puede construir un edificio con la forma del Panteón en Roma.

Además, es necesario en toda obra de Arquitectura la participación de la Mecánica.

Es la Mecánica la ciencia que comprende los efectos de la rotación cósmica y la presencia de la Luz en la tierra.

Escribe Vitruvio en su Libro X: “La mecánica en su conjunto se ha generado a partir de la misma naturaleza, bajo la guía y la dirección de la rotación cósmica. Así es, si consideramos y observamos el incesante movimiento del Sol, de la Luna y de los cinco planetas ( Es decir, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno como el mismo Vitruvio indico en el libro IX, 1, 5) comprenderemos que si no recorrieran sus órbitas de manera mecánica, sería imposible que tuviéramos Luz en la Tierra”

Designa Vitruvio a la mecánica un origen natural y cósmico, y por lo tanto para entender correctamente sus palabras debemos de ver a las máquinas como resultado de este origen, demostración en la tierra de la fuerza del cosmos, del orden del universo que tiene un principio divino. La mecánica según Vitruvio es una manifestación de la divinidad. (“el incesante movimiento del Sol, de la Luna y de los cinco planetas”). Y por ello no solo las máquinas pertenecen a esta ciencia, sino también su efecto, “el movimiento” es parte fundamental de sus preceptos.

El templo fue concebido como una cosmogonía, como un observatorio del cosmos, de ahí su orientación a norte, punto fijo de la bóveda celeste y que permite comprender la variación de las estrellas a lo largo de los días y las noches.

“Las horas harían su recorrido por el techo pulido tan cuidadosamente por los artistas griegos; el disco de la luz del día se reclinaría suspendido allí como un protector de oro; la lluvia formaría su piscina clara, abajo, en el pavimento, los rezos se levantarían como humo hacia ésa vacío donde colocamos a los dioses.”

FACHADA DEL EDIFICIO

Es el Panteón la principal obra de arquitectura de la época romana, y en ella podemos observar aun hoy en día, la tríada que según el texto “De Arquitectura” compone la arquitectura antigua. (aedificatio, gnomonice, machinatio).

Después de más de 2.000 años, esta estructura única en la antigüedad, y con una bóveda que no fue superada en su dimensión hasta cientos de años más tarde, sigue mostrando la sabiduría de su autor:

Marco Agripa, maestro de arquitectos.

Análisis, reflexión y síntesis.

El edificio estaba concebido para unir al hombre con la divinidad, pero sobre todo con el emperador, proclamado dios a ojos del pueblo. Las proporciones y estructura del Panteón son representativas de esta concepción religiosa romana, la morada de los dioses, la centralización de la gran variedad de cultos en la Roma de la época. Una arquitectura de síntesis entre el cielo y la tierra, “como arriba es abajo – como abajo es arriba”.

Por este motivo el edificio tiene una planta circular cerrada por una cúpula. La sala circular era una esfera perfecta, representación de la concepción cosmogónica de Aristóteles. Por un lado el mundo infralunar corresponde a la mitad inferior del edificio. El mundo supralunar, la esfera celeste, es la vuelta, en la que el óculo central hace de Sol.

Argumentación, transformación, visualización.

El Panteón ha tenido una enorme trascendencia en la arquitectura occidental. Durante el Renacimiento, los artistas y arquitectos que volvieron los ojos hacia la antigüedad clásica no podían pasar por alto uno de los edificios más bellos y mejor conservados de toda Roma. Brunelleschi estudió el Panteón para la construcción de la cúpula del Duomo de Florencia, punto de partida de la arquitectura renacentista. Bramante y Miguel Ángel lo recrearon en obras como el Templete de San Pietro in Montorio o la Basílica de San Pedro.

Durante el neoclasicismo italiano, Antonio Canova proyectó un templo en Possagno, su ciudad natal, basándose en el diseño del Panteón.

Su influencia se deja notar en Inglaterra y América del Norte, sobre todo gracias a Andrea Palladio, que fue muy imitado hasta el siglo XIX. Muchas salas cívicas, universidades y bibliotecas reutilizan la forma de cúpula con pórtico: la iglesia del cementerio monumental de Staglieno, la Iglesia de San Francisco de Paula en Nápoles, la villa Capra de Vicenza, la rotonda de Thomas Jefferson de la Universidad de Virginia, la biblioteca de la Universidad de Columbia, el edificio principal de la National Gallery de Washington o la Biblioteca del Estado de Victoria en Melbourne.

Gnoseogénesis, conocimiento, algoritmos, innovación, heurística.

En una vista general del imperio romano dentro de los cuatro siglos de su desarrollo, la impresión que se desprende es la de una extraordinaria riqueza. Ofrece un número considerable de formas de construcción, plantas, y una variedad extrema de complejas articulaciones urbanas y una relación extraordinaria con el paisaje. La cantidad de conceptos, materiales, tipos de construcciones, juegos entre el interior y el exterior, la articulación de los espacios públicos, se sitúan en un juego entre el urbanismo y el desarrollo de cada edificio; suscitando una infinita riqueza de soluciones técnicas y medios de expresión.

Roma se eleva desde sus orígenes aldeanos en la prehistoria hasta convertirse en el centro de un imperio. Centros religiosos y públicos, edificios de culto y representación constituyen los puntos gravitatorios arquitectónicos en la imagen de la ciudad. Entre ellos se desarrollan, de una manera anárquica barrios residenciales y barriadas proletarias. El rápido crecimiento hacia una ciudad de un millón de habitantes hace fracasar siempre los planes de organización. Frente a ello Roma funda en todas las provincias ciudades regulares.

Se percibe también una indiscutible unidad dentro del diseño urbanístico, pese a la gran variedad de clima, ambiente y entorno, que se daba en la gran extensión del imperio.

La estructura siempre idéntica de los campamentos, con los emplazamientos y funciones claramente definidas para los distintos cuerpos de la tropa garantizaba una defensa organizada, casi automática, en caso de emergencia. Con el campamento la propia Roma está presente como potencia de orden, como organización como tradición. Su estructura reúne la eficacia familiar y la tradición Etrusca de la topografía urbana, de inspiración religiosa

La estrecha unión de la administración y las carreras militar y civil y el pensamiento, a la vez práctico y normativo, encuentra su expresión en la misma ordenación básica para la planificación civil de la ciudad.

El desarrollo de múltiples formas y renovaciones en las soluciones, pese a estar inscrito en un sistema riguroso, derivado de la centurización ampliamente extendida; el urbanismo ortogonal se impone donde las condiciones locales lo permiten. La cuadrícula romana es rígida y racional, extendiéndose desde el centro mediante ejes que van ganando importancia a medida que se acercan al centro. El desarrollo de este sistema urbano prexistente en Roma, es un gran aporte para muchas ciudades actuales.

Fuentes.

http://es.wikipedia.org/wiki/Panteón_de_Agripa

Museo virtual. 

http://museosvirtuales.azc.uam.mx/altervisus/agripa2/version_flash.html

http://museosvirtuales.azc.uam.mx/altervisus/altervisus.php 

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